De la derrota a la gloria: cómo Jeran y Leo se coronaron campeones de pádel

Jeran era un chico que amaba el pádel, pero que se desanimaba cuando perdía. 

Un día, su monitor Xavi le dio un consejo que cambió su actitud y su juego. Desde entonces, Jeran se convirtió en un campeón del pádel, no porque ganara siempre, sino porque nunca se daba por vencido.


Jeran tenía 13 años y le gustaba jugar al pádel. Entrenaba dos días a la semana con sus tres monitores: Xavi, Ángel y Sito. Cada uno le enseñaba algo diferente: Xavi le ayudaba con la técnica, Ángel con la táctica y Sito con la condición física. Jeran disfrutaba mucho aprendiendo de ellos, pero tenía un problema: se frustraba cuando perdía.

Jeran era muy competitivo y quería ganar siempre. Cuando jugaba un partido, se ponía nervioso y se exigía demasiado. Si fallaba un golpe o cometía un error, se enfadaba consigo mismo y perdía la concentración. Si el resultado era adverso, se desanimaba y perdía la confianza.

Un día, Jeran en uno de los partidos en los que participaba de un torneo de pádel con su compañero Leo. Era la segunda vez que jugaban juntos y tenían mucha ilusión. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. En ese partido, se enfrentaron a una pareja muy fuerte y perdieron por un 6-1 y 6-2. Jeran se sintió humillado y enfurecido. Se culpó a sí mismo por no haber estado a la altura y se dijo que no servía para el pádel. 

Xavi, que había estado viendo el partido, se acercó a Jeran y le dijo:

  • Jeran, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás tan triste? No tienes que sentirte mal por haber perdido. Los otros eran mejores que vosotros y punto. No pasa nada, es solo un juego.

  • No, no es solo un juego. Es una vergüenza. No puedo soportar perder así. No sirvo para el pádel -respondió Jeran con lágrimas en los ojos.

  • No digas eso, Jeran. Puedes ser un gran jugador de pádel, pero tienes que cambiar tu actitud. No puedes dejar que una derrota te afecte tanto. El pádel es un deporte que se gana y se pierde, y hay que saber aceptar ambos resultados con deportividad. Lo importante no es ganar siempre, sino aprender de cada partido y mejorar. Y sobre todo, divertirte y disfrutar.

  • ¿Cómo voy a divertirme y disfrutar si pierdo? Eso es imposible.

  • No, no es imposible. Es cuestión de actitud. Mira, yo te voy a dar un consejo que a mí me sirvió mucho cuando era joven y empezaba a jugar a pádel. Es una frase que me dijo un día mi entrenador y que nunca olvidé. Me dijo: 

"El ganador no es el que siempre triunfa, sino el que siempre se levanta después de caer".

¿Qué te parece?

  • No sé, no lo entiendo muy bien.

  • Pues es muy sencillo. Significa que el verdadero campeón no es el que gana todos los partidos, sino el que sabe reaccionar ante las dificultades. El que no se rinde, el que se esfuerza, el que se supera, el que se levanta y sigue adelante. Ese es el ganador, Jeran. Y tú puedes serlo, si cambias tu actitud.

  • ¿Y cómo cambio mi actitud?

  • Pues lo primero, hablando durante el partido con Leo. Él es tu amigo y tu compañero, y se merece tu respeto y tu apoyo. Lo segundo, pensando en una estrategia para el próximo partido e ir revisándola durante el partido, tenéis que hablar más. Analizad vuestros puntos fuertes y vuestros puntos débiles, y los del rival. Contad en alto todos los puntos. Comunícate con Leo y decidid juntos cómo vais a jugar. Y lo tercero, y más importante, sal a la pista con ganas, con confianza y con motivación. Juega cada punto como si fuera el último, pero sin presión, sin miedo y sin rabia. Disfruta del juego, del ambiente, de la competición. Y si ganas, celebra. Y si pierdes, felicita. Y aprende. Y sigue jugando. Así es como se hace, Jeran. Así es como se gana.

Jeran escuchó atentamente las palabras de Xavi y se quedó pensativo. Se dio cuenta de que tenía razón, de que su actitud era negativa y le perjudicaba. Se arrepintió de haber sido tan duro consigo mismo y decidió hablar con Leo. Se acercó a él y le dijo:

  • Leo, lo siento mucho. He sido un idiota. No tendría que haberte ignorado. Tú no tienes la culpa de que hayamos perdido. Los otros eran mejores y ya está. Gracias por intentar animarme, eres un buen amigo.

  • No te preocupes, Jeran. Te entiendo. A mi me ha pasado lo mismo, he salido derrotado antes de empezar, y sé que no he estado a la altura. Perdóname también. ¿Seguimos jugando juntos verdad?

  • Claro que sí, Leo. Seguimos jugando. Y vamos a darlo todo. ¿Te parece si hablamos de la estrategia para el próximo partido, y sobre todo tenemos que habar más durante el mismo?

  • Me parece genial, Jeran. Vamos a ello.

Jeran y Leo coincidieron en otros partidos y se pusieron a hablar de la estrategia y se preparaban a conciencia y comentaban durante el partido. Salían a la pista con una sonrisa y con una actitud positiva. Jugaban con garra, con inteligencia y con diversión. Y ganaron. Y celebraron. Y perdieron en algún partido y felicitaron y aprendieron. Y siguieron jugando juntos y con otros compañeros. Y así, partido tras partido, fueron avanzando en el torneo, hasta llegar a la final.

La final fue muy reñida y emocionante. Jeran y Leo se enfrentaron a una pareja muy buena, la misma pareja que les derrotó 6-1 y 6-2 hacía ya meses, y que les puso las cosas muy difíciles en el último partido. El partido se decidió en el tercer set, en el último juego, en el último punto. Jeran sacó con fuerza y colocó la bola en la esquina. El rival la devolvió con un globo. Jeran corrió hacia atrás y saltó para rematar. La bola pasó por encima de la red y botó en el campo contrario. Era punto, era juego, era set, era partido, era torneo. Jeran y Leo habían ganado. Eran los campeones.

Jeran y Leo se abrazaron y gritaron de alegría. Habían logrado lo imposible. Habían vencido a los rivales más fuertes. Habían conquistado el trofeo. Habían hecho historia. Pero sobre todo, habían disfrutado. Habían disfrutado del pádel, del juego, de la competición, de la amistad, de la superación. Habían disfrutado de ser ganadores. No porque ganaran siempre, sino porque nunca se daban por vencidos.

Xavi, que había estado animándoles desde la grada, se acercó a ellos y les felicitó. Les dijo que estaban muy orgulloso de ellos, que habían hecho un gran torneo, que habían jugado como unos campeones. Y les recordó la frase que le había dicho a Jeran:

  • ¿Os acordáis de lo que os dije? 

"El ganador no es el que siempre triunfa, sino el que siempre se levanta después de caer".

Pues eso es lo que habéis hecho vosotros. Os habéis levantado después de caer. Y por eso sois los ganadores. Los verdaderos ganadores.

Jeran y Leo sonrieron y agradecieron a Xavi su consejo. Reconocieron que esa frase les había cambiado la vida. Les había enseñado a ser mejores jugadores y mejores personas. Les había inspirado a seguir adelante, a luchar, a superarse, a levantarse. A ganar en el pádel y en los retos de la vida.

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