Cuando la Sagrada Familia Miró al Desierto

Barcelona Desolada: La Última Gota en la Ciudad Sin Vida

Barcelona se ha convertido en un eco de lo que fue. Las calles que una vez bullían con la vida, ahora están silenciosas, y marcadas por el éxodo provocado por la gran sequía del 2024. 

En un futuro marcado por la escasez y el cambio, Marc, un estudiante de secundaria, se enfrenta al desafío de investigar la crisis del agua que desencadenó el éxodo de Barcelona para un trabajo escolar. 

Su abuelo, un expolítico catalán que vivió aquellos tiempos turbulentos, se ofrece a ayudarle, compartiendo un diario personal y su testimonio sobre los eventos que llevaron a la catástrofe. Juntos, exploran las páginas de la historia y buscan lecciones para asegurar un futuro más sostenible.


Marc empezó la lectura del diario de su abuelo, una reliquia de un tiempo mejor. Las páginas amarillentas contenían la voz de un hombre que había vivido la gloria y la caída de Barcelona. Mientras Marc leía, las palabras del pasado cobraban vida, pintando un retrato de una ciudad que ya no existía. Marc saltó a la efemérides del #DíaMundialDelAgua.

"22 de marzo de 2024," comenzaba la entrada. "Hoy deberíamos celebrar el día del agua, pero en cambio, lloramos su ausencia. Barcelona, mi amada ciudad, está muriendo de sed..."


Marc levantó la vista del diario y observó a su abuelo, quien miraba por la ventana hacia un horizonte lleno de promesas y desilusiones.

  • "Abuelo, ¿cómo permitimos que esto sucediera?" preguntó Marc, su voz llena de confusión y dolor.
  • "La política nos cegó, Marc. Estábamos más preocupados por el poder que por el bienestar de nuestra gente," respondió el abuelo, su mirada perdida en el recuerdo.

  • "¿Pero qué podríamos haber hecho diferente?" insistió el joven.
  • "Debimos escuchar a los científicos, invertir en tecnologías sostenibles, y sobre todo, cuidar cada gota como si fuera la última. La arrogancia fue nuestro mayor enemigo," confesó el abuelo, cerrando el diario con un suspiro.

  • "Abuelo, ¿y si hubiéramos empezado antes? ¿Si la gente hubiera tomado medidas cuando aún había tiempo?" Marc miró al abuelo con una mezcla de frustración y curiosidad.
  • "Marc, la prevención era la clave. Debimos haber valorado el agua no solo como un recurso, sino como la esencia de la vida," el abuelo tomó el diario y pasó las páginas lentamente. "Las señales estaban allí, pero las ignoramos por conveniencia."

  • "¿Y los otros países? ¿Ellos también enfrentaron lo mismo?" preguntó Marc, buscando entender el alcance del problema.
  • "Algunos sí, otros no. Aquellos que invirtieron en infraestructuras sostenibles y educación ambiental lograron adaptarse mejor," explicó el abuelo. "Pero aquellos que, como nosotros, se aferraron a viejas prácticas, sufrieron las consecuencias."

  • "Abuelo, estoy leyendo que en marzo de ese año, justo antes de las elecciones del 12 de mayo, la sequía apenas se mencionaba. ¿Por qué no fue un tema de debate?" Marc buscaba entender la desconexión entre la política y las necesidades reales de la gente.
  • "Las elecciones estaban dominadas por temas de orgullo y victorias, sobre debates políticos tan alejados de la necesidad y realidad, sobre las diferencias y no lo que nos une, sobre la financiación y no sobre la correcta gestión, e infinidad de intereses políticos personales. Pero el agua, la esencia de nuestra supervivencia, fue ignorada," el abuelo sacudió la cabeza con tristeza.

  • "¿Cómo es posible que algo tan vital fuera dejado de lado?" Marc estaba perplejo.
  • "La política a menudo se juega como un ajedrez de poder, no como un servicio a la gente. Y en ese juego, las necesidades reales pueden perderse," explicó el abuelo con un tono de arrepentimiento.

  • "Pero fue la falta de agua lo que destruyó Barcelona y causó la migración masiva, no solo aquí en Cataluña, sino en toda España y Europa," Marc señaló la ironía amarga de la situación.
  • "Así es, y esa es una lección que no debemos olvidar. La gestión del agua debe ser una prioridad, no una nota al pie en las agendas políticas," el abuelo miró a Marc, esperando que las futuras generaciones tomaran nota.

  • "Entonces, ¿hay esperanza para nosotros ahora?" Marc buscaba un atisbo de optimismo.
  • "Siempre hay esperanza, pero solo si aprendemos de nuestros errores y actuamos juntos por un futuro mejor," concluyó el abuelo, ofreciendo una sonrisa triste pero esperanzada.

  • "Pero abuelo, ¿cómo podemos convencer a los demás de que cambien? Muchos parecen no querer escuchar," Marc frunció el ceño, preocupado por la indiferencia que a menudo encontraba.
  • "La clave está en la educación y en dar ejemplo. No podemos forzar el cambio, pero podemos inspirarlo," respondió el abuelo, su voz firme y segura.

  • "¿Crees que la gente de Barcelona habría escuchado si se hubieran hecho las cosas de otra manera?" Marc buscaba comprender el pasado para mejorar el futuro.
  • "Algunos sí, otros no. Pero cada persona que escucha cuenta. Y cada acción que tomamos crea ondas que se expanden más allá de lo que podemos ver," el abuelo puso su mano sobre el hombro de Marc, transmitiendo confianza.

  • "Entonces, ¿empezamos por nosotros mismos?" Marc se sentía más esperanzado.
  • "Exactamente. Empezamos por nosotros y compartimos nuestro conocimiento y pasión con los demás. Así es como se construye un movimiento," el abuelo finalmente sonrió.

Con el apoyo incondicional de su abuelo, Marc presentó su trabajo, incluyó una exposición con fotos de la ciudad antes y después de la sequía, acompañadas de citas del diario de su abuelo, sensibilizando a sus compañeros sobre la importancia del agua y la gestión sostenible.

La historia de Marc y su abuelo es un recordatorio de que, aunque no podemos cambiar el pasado, ... 
tenemos el poder y el deber de influir en nuestro futuro y el de nuestro planeta.

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