La carrera más importante de Laura

Laura siempre había querido ser atleta, pero un accidente de coche le había dejado una lesión en la pierna que le impedía correr.


Los médicos le habían dicho que nunca volvería a competir, que lo mejor que podía hacer era resignarse y buscar otra afición. Laura se había deprimido y había abandonado el deporte.


Un día, recibió una llamada de su antiguo entrenador, que le proponía un reto: participar en una carrera de fondo para personas con discapacidad. Le decía que había una plaza disponible en su equipo y que confiaba en ella. 

Le enviaba un plan de entrenamiento y le decía que la esperaba en el gimnasio. Laura se sorprendió al escuchar la propuesta, pero también sintió una chispa de ilusión. 

¿Y si podía volver a correr? ¿Y si podía demostrar que era capaz de superar cualquier obstáculo?


Laura aceptó el reto y se puso a entrenar duro. Al principio, le costó mucho adaptarse a su nueva condición, pero poco a poco fue ganando fuerza, resistencia y confianza. Se compró una prótesis deportiva, se apuntó a un grupo de apoyo y se hizo amiga de otros atletas con discapacidad. Se dio cuenta de que no estaba sola, de que había mucha gente que luchaba por sus sueños a pesar de las adversidades.


El día de la carrera, Laura llegó al lugar con nervios y emoción. Se puso su camiseta, su prótesis y su dorsal. Se reunió con su equipo, que la animó y la abrazó. Se colocó en la línea de salida y se dijo a sí misma que era el momento de demostrar de lo que era capaz. Recordó la frase que le había inspirado durante su recuperación:

“No hay sueños imposibles, solo personas incapaces de luchar por ellos”. ¡Cree en tí!


Cuando sonó el disparo, Laura salió corriendo con todas sus fuerzas. No se rindió ni un solo instante, ni siquiera cuando se cayó un par de veces. Siguió adelante, con la mirada puesta en la meta. Cruzó la línea de llegada, exhausta pero feliz. Había terminado la carrera, había cumplido su sueño. Se abrazó a su entrenador, a sus compañeros, a su familia. Había demostrado que nada era imposible, que todo dependía de su actitud. 

Había ganado la carrera más importante de su vida: la carrera contra sí misma.

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