La Piedra del Aprendizaje

Caer no define tu destino, quedarte en el suelo sí.

Un profesor y su alumno emprenden un viaje de descubrimiento, donde cada error es una oportunidad para crecer.

El profesor Francensc observó a Itzan, su alumno más brillante pero también el más temeroso al fracaso. Los exámenes eran su piedra de tropiezo; cada error lo sumía en un abismo de desesperanza.

Un día, Francensc llevó a Itzan a un jardín repleto de rocas y le dijo: “Cada piedra aquí representa un error, un fallo, una caída. Pero mira cómo se han convertido en parte del hermoso paisaje”.

Itzan miraba confundido. No entendía cómo sus errores podían ser algo bello.

“Hijo,” continuó Francensc “tus errores son tus maestros. Cada vez que caes, tienes dos opciones: quedarte en el suelo o levantarte más sabio”.


A lo largo del año escolar, Itzan aprendió a ver sus fallos como oportunidades para aprender. Cada examen no era una prueba de su valor, sino una lección para crecer.

Francensc le enseñó que la verdadera derrota no estaba en caer sino en no levantarse; que cada error era una piedra que podía usar para construir el camino hacia su éxito.

Al final del año escolar, Itzan no solo mejoró académicamente sino que se transformó en un joven resiliente y valiente.

Mirando atrás, las piedras ya no eran obstáculos insuperables sino peldaños hacia la cima de sus sueños.

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra sí

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