Hola, me llamo Syrius y soy un gato.
Bueno, as铆 es como me llaman los humanos. Yo me considero un ser libre y aventurero, que no se deja dominar por nadie. Bueno, casi nadie. Hay una gata que me tiene un poco loco, pero eso es otra historia.
Os voy a contar c贸mo llegu茅 a esta casa, donde vivo con una familia de cinco humanos y una gata. Es una historia llena de emociones, sorpresas y diversi贸n. Espero que os guste.
Todo empez贸 cuando viv铆a en un centro de acogida. Era un lugar triste y aburrido, donde hab铆a muchos gatos como yo, que hab铆an sido abandonados o maltratados. All铆 no hab铆a mucho que hacer, solo comer, dormir y esperar a que alguien nos quisiera.
Un d铆a, una familia de cinco humanos vino a visitarnos. Eran dos adultos, dos ni帽os y una ni帽a. Se pasearon por el centro, mirando a los gatos con curiosidad y compasi贸n. Algunos gatos se acercaron a ellos, buscando su atenci贸n y su cari帽o. Otros se alejaron, temiendo su rechazo y su crueldad.
Yo me qued茅 en mi rinc贸n, observ谩ndolos con indiferencia. No me interesaban los humanos, ni quer铆a que me adoptaran. Hab铆a o铆do historias de gatos que hab铆an sido adoptados y luego devueltos, o peor, abandonados de nuevo. No quer铆a sufrir eso, prefer铆a estar solo.
Pero entonces, algo pas贸. La ni帽a peque帽a se fij贸 en m铆. Se acerc贸 a m铆 y me mir贸 con unos ojos grandes y brillantes. Me dijo algo en su idioma, que no entend铆. Me extendi贸 la mano y me acarici贸 la cabeza. Sent铆 su calor y su ternura. Me gust贸.
La ni帽a me cogi贸 en brazos y me llev贸 con su familia. Les dijo algo, y ellos me miraron con una sonrisa. Me dijeron que era muy bonito y que me iban a adoptar. Me pusieron un collar con una chapa que pon铆a Syrius. Ese era mi nuevo nombre.
Me metieron en una caja con agujeros y me llevaron a su coche. El coche se mov铆a y hac铆a ruido. Me mare茅 y me asust茅. Quer铆a salir de all铆, pero no pod铆a. Me resign茅 y me qued茅 quieto.
Llegamos a su casa. Era una casa grande y bonita, con muchas habitaciones y muchas cosas. Me sacaron de la caja y me dejaron en el suelo. Me dijeron que esa era mi nueva casa y que pod铆a explorarla. Me dieron comida y agua, y un arenero. Me dieron juguetes y mantas. Me dieron mimos y besos. Me hicieron sentir bienvenido.
Pero hab铆a un problema. Ya hab铆a una gata en la casa. Se llamaba Karey y era muy mala conmigo. Me bufaba y me maullaba, tratando de asustarme y hacerme saber qui茅n mandaba en la casa. No le gustaba que yo estuviera all铆, ni que compartiera su espacio ni sus cosas. Me odiaba.
Yo no entend铆a por qu茅 Karey me odiaba tanto. Yo solo quer铆a tener una familia y un hogar donde vivir. As铆 que me escond铆 debajo de la cama y solo sal铆a para comer y hacer mis necesidades.
Los humanos se dieron cuenta de que Karey y yo no nos llev谩bamos bien. Intentaron acercarnos y hacernos ver que 茅ramos parte de la misma familia, pero no funcion贸. Karey segu铆a siendo hostil y yo segu铆a siendo t铆mido.
Un d铆a, los humanos nos llevaron al veterinario. Fue un viaje muy estresante. Tuvimos que ir en unas cajas y aguantar los ruidos y los olores del coche y la cl铆nica. All铆 nos examinaron, nos pincharon y nos hicieron cosas que no nos gustaron. Fue horrible. Bueno a excepci贸n de las chuches al final.
- Miau, ¿a d贸nde nos llevan? - le pregunt茅 a Karey, nervioso.
- Miau, al infierno, seguro. Esto es una trampa, nos van a abandonar - me respondi贸 Karey, asustada.
- Miau, no digas eso, ellos nos quieren. Seguro que solo es una visita rutinaria - le dije, tratando de tranquilizarla.
- Miau, ¿y qu茅 sabes t煤? Eres un novato, no conoces el mundo. Los humanos son traicioneros, te dan una de cal y otra de arena - me dijo Karey, desconfiada.
Por lo que me explic贸 m谩s adelante Karey, cuando nos hicimos amigos, ... bueno que me estoy adelantando mucho, .... parece que tuvo una mala experiencia una vez, que se call贸 a la calle cuando estaba jugando en el balc贸n y se perdi贸 varios d铆as, desde entonces no le gusta salir de casa y desconf铆a de los humanos y otros animales que no son familiares.
Despu茅s de la visita, nos llevaron de vuelta a casa. Est谩bamos cansados y adoloridos. Nos tumbaron en el suelo y nos quedamos dormidos.
Unos d铆as despu茅s, los humanos se fueron de viaje, nos dijeron que se iban de fin de semana, pero no se que es eso, y nos dejaron al cuidado de una vecina. La vecina era una se帽ora mayor que no sab铆a mucho de gatos. Se olvid贸 de dejarnos suficiente comida y agua, y tampoco nos prest贸 mucha atenci贸n.
Karey y yo nos quedamos solos en la casa, sin nadie que nos mimara ni nos protegiera ¿Nos hab铆an abandonado?. Nos dimos cuenta de que ten铆amos que cooperar para sobrevivir. As铆 que empezamos a buscar comida y agua por la casa, y a compartir lo que encontr谩bamos.
- Miau, mira, hay un poco de at煤n en la lata - le dije a Karey, se帽alando con la pata.
- Miau, ¿y qu茅? Eso es m铆o, yo lo vi primero - me contest贸 Karey, acerc谩ndose al at煤n.
- Miau, no seas ego铆sta, hay suficiente para los dos. Podemos repartirlo y comer juntos - le propuse, tratando de ser amable.
- Miau, est谩 bien, pero solo porque tengo hambre. No creas que somos amigos - me advirti贸 Karey, aceptando el trato.
La verdad es que soy un glot贸n, me hubiera comido todo pero ten铆a que intentar hacerme amigo de Karey.
Mientras busc谩bamos, tambi茅n descubrimos cosas nuevas y divertidas. Encontramos un armario lleno de ropa, donde nos probamos sombreros y bufandas. Encontramos la caja de juguetes, donde jugamos con pelotas y mu帽ecos. Luego salimos a la terraza, donde tomamos el sol y vimos las estrellas.
- Miau, ¿qu茅 es esto? - le pregunt茅 a Karey, sacando un sombrero de copa del armario.
- Miau, es un sombrero, los humanos lo usan para cubrirse la cabeza - me explic贸 Karey, que sab铆a m谩s cosas que yo.
- Miau, ¿y para qu茅 lo usan? - le pregunt茅, curioso.
- Miau, no lo s茅, supongo que para estar m谩s guapos o para protegerse del fr铆o - me dijo Karey, encogi茅ndose de hombros.
- Miau, pues yo quiero probarlo - dije, poni茅ndome el sombrero en la cabeza.
- Miau, ¡jajaja! ¡Qu茅 gracioso est谩s! - se ri贸 Karey, vi茅ndome con el sombrero.
- Miau, ¿te r铆es de m铆? - me ofend铆, quit谩ndome el sombrero.
- Miau, no, no, me r铆o contigo. Es que est谩s muy simp谩tico - se disculp贸 Karey, sonriendo.
Luego, abrimos la caja de juguetes y sacamos una pelota, un mu帽eco y un rat贸n de cuerda. Nos pusimos a jugar con ellos, lanz谩ndolos, persigui茅ndolos y mordi茅ndolos.
- Miau, ¡esto es divertido! - exclam茅, saltando sobre la pelota.
- Miau, ¡s铆, lo es! - admiti贸 Karey, atrapando el mu帽eco.
- Miau, ¡mira, un rat贸n! - grit茅, viendo el rat贸n de cuerda.
- Miau, ¡vamos a cazarlo! - propuso Karey, siguiendo el rat贸n.
Los dos gatos nos lanzamos sobre el rat贸n, que se mov铆a de un lado a otro. Nos peleamos por 茅l, tirando de su cola y de sus orejas. Al final, lo rompimos y sali贸 un muelle. Nos quedamos mir谩ndolo, decepcionados.
- Miau, ¡qu茅 timo! Esto no es un rat贸n de verdad - me quej茅, escupiendo el muelle.
- Miau, ¡no, es una porquer铆a! Nos han enga帽ado - se quej贸 Karey, arrojando el rat贸n.
- Miau, bueno, al menos nos hemos divertido un rato - dije, tratando de ver el lado positivo.
- Miau, s铆, eso es verdad. Ha sido entretenido - dijo Karey, reconociendo el m茅rito.
Despu茅s de jugar con los juguetes, nos fuimos a la terraza, donde hab铆a una hamaca y unas plantas. Nos subimos a la hamaca y nos balanceamos, sintiendo la brisa y el sol. Luego, nos acercamos a las plantas y las olfateamos, reconociendo sus aromas y sus colores.
- Miau, ¡qu茅 bien se est谩 aqu铆! - exclam茅, estir谩ndome en la hamaca.
- Miau, s铆, tienes raz贸n. Es un lugar muy relajante - admiti贸 Karey, acurruc谩ndose junto a m铆.
- Miau, ¿ves esas luces en el cielo? - le pregunt茅, se帽alando con la nariz.
- Miau, s铆, las veo. Son las estrellas, los humanos dicen que son soles muy lejanos - me explic贸 Karey, que sab铆a m谩s cosas que yo.
- Miau, ¿y qu茅 hay m谩s all谩 de las estrellas? - le pregunt茅, fascinado.
- Miau, no lo s茅, supongo que hay otros mundos, otros seres, otras aventuras - me dijo Karey, imaginando.
- Miau, ¿te gustar铆a ir a conocerlos? - le propuse, entusiasmado.
- Miau, no, yo estoy bien aqu铆. Este es mi mundo, mi hogar, mi familia - me dijo Karey, satisfecha.

Los dos nos quedamos mirando las estrellas, so帽ando con lo que habr铆a m谩s all谩. Nos sentimos felices y tranquilos, y nos dormimos abrazados.
Cuando los humanos volvieron, se sorprendieron al ver que est谩bamos acurrucados en la hamaca, durmiendo juntos. Se alegraron de que nos hubi茅ramos reconciliado y nos llev谩ramos bien. Nos dieron muchos mimos y premios "COMIDA", y nos dijeron que 茅ramos una familia feliz.
Un tiempo despu茅s, ... o eso creo porque los gatos no tenemos sensaci贸n de tiempo y despu茅s de vivir juntos muchas aventuras, Karey y yo nos convertimos en inseparables. Nos quer铆amos mucho y nos cuid谩bamos el uno al otro. Tambi茅n nos llevamos bien con los humanos de la casa, que nos trataban como parte de la familia.
Con Silvia, la madre, Karey dorm铆a siempre con ella a los pies y luego a su lado. Le gustaba sentir su calor y su cari帽o. A veces, los ni帽os se nos llevaban a Karey y a mi para dormir con ellos, pero casi siempre acababamos volviendo a dormir a los pies de Silvia. Aunque a veces acab谩bamos volando por los 谩ires cuando se mov铆an Silvia o Santi y nos ibamos a dormir con alguno de los ni帽os, estos humanos no saben dormir sin moverse tanto, Miau.
Silvia era muy buena con nosotros y muchas veces nos daba chucher铆as. Tambi茅n nos hablaba con dulzura y nos dec铆a cosas bonitas, bueno salvo cuando me sub铆a a comer encima de la mesa o me metia en la coc铆na para coger algo de com铆da, ... no se porqu茅 se pon铆a as铆. Yo le dec铆a que la quer铆a con mis ronroneos y mis lametones. Karey tambi茅n le dec铆a que la quer铆a, pero a su manera. A veces le mord铆a la mano o le ara帽aba la cara, pero era solo para demostrarle su afecto. A mi lo que me gustaba era morderle los pies.
Con Jeran, el hijo mediano, yo jugaba mucho. Me gustaba correr tras 茅l y saltar sobre 茅l. Jeran se re铆a y me hac铆a cosquillas. Antes, Jeran ten铆a miedo a los gatos, sobre todo a Karey, que era muy gru帽ona. Pero desde que yo llegu茅, le encantaron los gatos, e incluso jugaba con Karey. Karey se dejaba hacer por Jeran, porque sab铆a que era un ni帽o bueno y dulce. Aunque de vez encuando tambi茅n le daba alg煤n mordisco y ara帽azo, lo que no sab铆a Jeran que era para jugar con 茅l, ... bueno a veces tambi茅n porque a Karey se le va la olla y le da por morder fuerte, jajaja.
Jeran era muy divertido con nosotros. Nos hac铆a trucos de magia, nos contaba chistes y nos pon铆a pel铆culas de dibujos animados. Tambi茅n nos ense帽aba cosas que 茅l aprend铆a en el colegio, como las letras, los n煤meros y los colores. Yo le dec铆a que era muy listo con mis maullidos y mis cabezazos. Karey tambi茅n le dec铆a que era muy listo, pero a su manera. A veces le robaba el l谩piz o le tiraba el libro, pero era solo para animarle a estudiar.
Con Iryan, la hija peque帽a, yo me dejaba llevar como un mu帽eco. Me gustaba que me vistiera y me peinara. Iryan me pon铆a vestidos, lazos y collares. Tambi茅n me hac铆a fotos y v铆deos, y los ense帽aba a sus amigas. Me sent铆a como una estrella. Karey tambi茅n se un铆a a esos juegos, pero solo cuando estaba de buen humor. Si no, se escapaba y se escond铆a.
Iryan era muy cari帽osa con nosotros. Nos abrazaba, nos besaba, nos cantaba y nos bailaba. Tambi茅n nos regalaba cosas que ella hac铆a, como dibujos, collares y tarjetas. Yo le dec铆a que era muy bonita con mis ojos y mis ronroneos. Karey tambi茅n le dec铆a que era muy bonita, pero a su manera. A veces le quitaba el lazo o le despeinaba el pelo, pero era solo para hacerle un cambio de look.
Con Itzan, el hijo mayor, yo jugaba o molestaba cuando estaba jugando con la consola. Me gustaba morder los cables y apretar los botones. Itzan se enfadaba y me dec铆a que lo dejara. Pero luego se calmaba y me daba un beso. Yo tambi茅n le escuchaba atento cuando tocaba la guitarra. Me gustaba la m煤sica y me pon铆a a maullar. Itzan se re铆a y me dec铆a que era su fan n煤mero uno. A Karey y a m铆 nos encantaba dormir la siesta encima de 茅l. Nos gustaba su olor.
Itzan era muy guay con nosotros. Nos dejaba jugar con sus cosas, nos ense帽aba a tocar la guitarra y nos pon铆a m煤sica rock. Tambi茅n nos contaba sus cosas, como sus amigos, sus novias y sus problemas. Yo le dec铆a que era muy valiente con mis gestos y mis maullidos. Karey tambi茅n le dec铆a que era muy valiente, pero a su manera. A veces le ara帽aba la cara o le mord铆a la oreja, pero era solo para darle 谩nimos, creo que Karey est谩 enamorada de Itzan.
Con Santi, el padre, yo siempre estaba jugando a sorprenderle. Me gustaba esconderme y saltar sobre 茅l cuando no se lo esperaba. Santi se asustaba y me dec铆a que era un travieso. Pero luego se re铆a y me rascaba la barriga. Yo tambi茅n le esperaba cuando llegaba del trabajo. Corr铆a hacia 茅l y le daba la bienvenida. Santi me cog铆a en brazos y me sent铆a feliz. M谩s que un gato, me dec铆a que parec铆a un perro. Los humanos son muy raros.
Santi era muy bueno con nosotros. Nos daba de comer, nos limpiaba, nos cepillaba y nos llevaba al veterinario. Nos compraba comida, juguetes y cosas para la casa. Tambi茅n nos hac铆a re铆r, nos hac铆a cosquillas y nos lanzaba al aire. Yo le dec铆a que era muy fuerte con mis patas y mis maullidos. A veces le saltaba encima o le tiraba del pelo, pero era solo para hacer ejercicio.
Karey y yo 茅ramos muy felices en nuestra casa. Ten铆amos una familia y un hogar donde vivir. Ten铆amos amigos con quien jugar y compartir. 脡ramos unos gatos afortunados.
En realidad, lo que no saben los humanos, es que la casa es de los gatos, y nuestra familia solo pagan lo que sea eso de la hipoteca.
